Preocupado por los constantes mensajes, cadenas
y tuits que me llegan de ridiculización y caricaturización que hacen sobre los
Maracuchos; de otros que veo en las redes sociales en algunas cuentas expresamente abiertas solo
para tal fin, utilizan esos chistes viejos y malos para mostrar al
Maracucho como una persona ordinaria, vulgar, chabacana, lo que hacen es copiar
esos chistes viejos y malos, le colocan "habia
una vez un maracucho", y lo envían; o las frases y expresiones comunes
a las cuales le acentúan una distorsión a su forma y contenido para hacer mofa
del Maracucho y presentarlo como un individuo inculto, procaz, grosero y malhablado.
Lo más triste no es que foráneos lo hagan sino que los propios coterráneos que dicen llamarse regionalistas y zulianos se hacen eco de esta práctica cuando envían y reenvían esos mensajes que denigran de su propia identidad y gentilicio. ¡Qué falta de creatividad y originalidad!
Lo más triste no es que foráneos lo hagan sino que los propios coterráneos que dicen llamarse regionalistas y zulianos se hacen eco de esta práctica cuando envían y reenvían esos mensajes que denigran de su propia identidad y gentilicio. ¡Qué falta de creatividad y originalidad!
Hay una intencional campaña contra Maracaibo y su identidad, desbordada en la envidia y el resentimiento. Denota un complejo de inferioridad.
Para quienes conocen y para los que ignoran
sobre los Maracuchos, a este se le conoce por su pionerismo y
arrojo, por su profesionalismo, por su talento e intelectualidad, por su
vanguardismo científico, tecnológico e industrial, educativo y en otras áreas, por su preparación y honestidad, responsabilidad,
valores y principios. El Maracucho es un hombre respetuoso, trabajador,
laborioso, buen amigo, es buen padre, buen hijo y buen hermano; es alegre y
divertido. El Maracucho es conocido y apreciado por sus costumbres, por defender,
preservar, mostrar y promover su tierra y compartir sus riquezas y bondades;
por su cultura y apego a sus hermosos contrastes de cotidianidad y modernidad,
su Virgen Chinita; destaca por su valentía, por su legado heroico histórico, su
lago y su puente, el relámpago del Catatumbo, su gastronomía, sus dulces y
cepillados, su agricultura, por su ganadería y su industria láctea con sus
exquisitos derivados, también es célebre por sus hermosas mujeres, deportistas
y artistas, por su música, la Gaita la reina del folklore nacional, su
dialecto, esa forma cantarina de su hablar. Su hospitalidad desbordada,
desconsiderada y desmedida son algunas de las cosas que nos hacen tan particulares, tan
especiales. En fin, haría de este mensaje una reflexión interminable de los
innumerables atributos que tenemos los Maracuchos.
En vano tratarán de horadar con esas
actitudes viscerales y mezquinas lo que hemos sido y lo que somos, un pueblo
laborioso con personalidad.